domingo, 26 de marzo de 2006

Hay un camino abierto

Opinión publicada por José Aranda
Diario El Liberal



El plan de inversiones en infraestructura ha sido una de las grandes apuestas para cambiar el perfil de la provincia. Otra ha sido la apertura del gobierno hacia la sociedad.


Casa de Gobierno - Imagen de JSK_SDEEl gobernador Gerardo Zamora acaba de cumplir un año de mandato, con una gestión que avanza a paso firme, con indicadores económicos, sociales e institucionales favorables, que no muestran ni en el mediano ni en el largo plazo inconvenientes difíciles de sortear, sino todo lo contrario. Este primer año que ha transcurrido fueron doce meses de asentamiento, de tomar el timón y empezar a consolidar un modelo de provincia que recupere el tiempo y las obras perdidas durante las últimas décadas, de buscar reinsertarla en el contexto nacional y en los programas nacionales a los que antes, nunca se les dieron prioridad, además de buscar hacer conocer en el exterior qué es este punto en el mapa grande de la Nación que se llama Santiago del Estero. Y, hacia dentro de la provincia, comenzar a cambiar el modelo asistencialista capta votos por otro, que sin duda va a demorar más en imponerse.

Si hay un mérito en materia institucional que este gobierno ha logrado y que le ha dado sus frutos es la apertura hacia los distintos estamentos de la sociedad y la búsqueda de consensos entre los diferentes sectores que la integran. No se ha volcado hacia uno u otro lado, como sucedió en épocas pasadas. Simplemente, les ha prestado el oído a todos y, además, los ha hecho coparticipar del gobierno. Los acuerdos logrados con el sector docente o la búsqueda de soluciones conjuntas con otro sector con problemas graves y de vieja data como el campesinado, son ejemplos de ello.

Por otra parte, el gobernador ha sabido manejar la diversidad de fuerzas que interactúan en la provincia para evitar de esa manera confrontaciones que no le hacen bien ni a Santiago ni a los santiagueños. Esta forma de asumir el poder de los votos y ejercer un gobierno por y para la gente debería ser el camino por seguir en los años venideros, sin dejar que otros sectores intenten arrebatar ese protagonismo.

Hoy el gobierno muestra una apertura necesaria e interesante hacia el sector privado. La reforma fiscal pedida por instituciones intermedias, la sanción de una ley de Promoción Industrial, otra de Iniciativa Privada, los créditos para Ciencia y Tecnología, la transferencia de servicios a instituciones del sector productivo como el caso de los consorcios camineros o de riego, son señales claras de que se quiere avanzar en conjunto, de que se quieren hacer cosas con la corresponsabilidad de las instituciones del sector privado, algo que no sucedió con anterioridad.

Por otra parte, la cancelación de la deuda más importante que tenía la provincia con el rescate de los US$ 120 millones en bonos, deuda colocada por Carlos Juárez en su momento, traza una línea importante en el manejo económico de la provincia. Ese, sin duda era el lastre más difícil de sobrellevar que tenía el Estado y que ponía en riesgo cualquier gestión futura (incluso la de una posible segunda del mismo Zamora).

El plan de obras lanzado en materia de infraestructura productiva y social que incluye gasoductos, rutas, caminos, obras hídricas, eléctricas, viviendas, escuelas indican que este gobierno está decidido a hacer que Santiago recupere el atraso de décadas y vuelva a jugar en primera. La magnitud de las inversiones que representan más de $500 millones para este año hablan a las claras de esta decisión.

Es que hay mucho por hacer. Esto lo sabe el gobernador. Y también se sabe que los tiempos son cortos, pese a que le quedan 3 años más para gobernar. Pero una cosa es contar con 3 años y otra con 3 años de buenas recaudaciones, de buenas relaciones con el Presidente y con un buen contexto de la economía nacional que permita hacer todas las obras proyectadas. Éste es el momento. Ésta es la circunstancia. Y hay que aprovecharla, pareciera ser lo que íntimamente piensa el gobernador. Pero además hay otra poderosa razón: si no se hacen todas las obras que están pendientes de hace años, no hay cambio posible para esta provincia.

Porque la infraestructura, sumado a los beneficios de promoción industrial, a la necesaria seguridad jurídica que debe imperar para generar un clima propicio de negocios son elementos clave para la atracción de nuevas inversiones de los empresarios que ya están asentados en Santiago y también para generar la posibilidad que nuevos empresarios puedan llegar a esta provincia. Ya hay algunos datos interesantes: La reinversión anunciada por la textil Coteminas, la radicación de la ensambladora de Pauny Zanello, de la fabricante de indumentaria AdHoc, van marcando una tendencia que en este año y en el próximo puede profundizarse más.

La economía y el contexto

El gobierno provincial comienza a caminar su segundo año con una economía saneada, sin el peso de la deuda, con un control del tema fiscal y con un contexto económico a nivel nacional que señala ya 38 meses ininterrumpidos de crecimiento de la actividad económica que, lógicamente, arrastran también a la economía santiagueña. También inicia este segundo año con las reservas prácticamente intactas e incluso con un poco más de fondos que cuando asumió Gerardo Zamora. A junio de 2005 las reservas provinciales depositadas en el BSE ascendían a $912 millones. Hoy, esas mismas reservas están por encima de los $1100 millones.

Hay que tener en cuenta que este año pese a que a la provincia se le reducirán en casi $55 millones los ingresos genuinos y por coparticipación, debido a las modificaciones al Impuesto a las Ganancias ($30,2 millones menos y por la reforma fiscal, otros $25 millones), esto no debería ser motivo de preocupación aún, ya que las reservas son un respaldo más que suficiente para hacer frente a estas bajas.

El gasto público implementado por el gobierno en este año, sumado al rebote local del crecimiento de la actividad económica a nivel nacional, también le ha devuelto una nueva dinámica a la economía santiagueña. Hay dos indicadores económicos y sociales clave que marcan en este sentido un cambio respecto a años anteriores.

Por una parte, la pobreza ha disminuido en poco más del 10%. Del 58,9% en el segundo semestre de 2004 ha bajado al 48,1% en Santiago/La Banda en el segundo semestre de 2005. En cantidad de personas esto significa que la pobreza en la segunda parte de 2004 llegaba a 202.027 personas y un año más tarde, en el segundo semestre de 2005 eran 165.464 personas. Ello marca que unas 37.000 personas dejaron de ser pobres entre un año y otro. No es un dato menor aunque todavía hay más de 160 mil que son pobres. Para entenderlo mejor, bajo la línea de pobreza según el Indec se encuentran aquellas personas y hogares con cuyos ingresos no alcanzan a proveerse de alimentos básicos, de bienes y servicios que demanda la vida diaria.

El otro indicador es la caída en los niveles de desempleo. También confirmados a partir de datos del Indec. En el segundo semestre de 2004 había en Santiago/La Banda 33.000 personas con problemas de empleo entre desempleados (16.000) y subocupados (17.000). En tanto, en el segundo semestre de 2005 la cantidad de personas en esta situación ascendían a 26.000 de los cuales 9.000 estaban desocupados y otros 17.000 subocupados. Si se analiza lo que pasó en cada situación en solo un año (entre 2004/2005) surge que disminuyó la cantidad de desocupados en 7.000 personas, pero la de subocupados -gente que trabaja pero que quisiera trabajar más y en mejores condiciones- se mantiene en 17.000.

Éstos dos datos son indicadores importantes de la economía santiagueña. Zamora acaba de cumplir este año de mandato con la certeza que se ha hecho mucho y que está terminando de consolidar y de capitalizar un repunte de la economía local que se inició a partir de la caída de los Juárez y lo está haciendo con la seguridad de que aún hay mucho trabajo por delante en políticas sociales y distributivas. Los indicadores señala que se bajó la pobreza en su primer año de mandato y diez puntos no es poco, se trata de un lento trabajo de recuperación que comenzó con la caída del régimen de Carlos Juárez en materia de políticas redistributivas, primero con la llegada de la Intervención Federal y fundamentalmente con la profundización del trabajo social encarado por Zamora. En este sentido es de esperar que se siga ahondando esta tendencia y que cada vez haya menos pobres en la provincia.

El caso de Danielito, el chico del barrio Almirante Brown con 16 años y un grado de desnutrición de piel y huesos, descubierto y denunciado por los vecinos, señala que todavía hay mucho por hacer en el área de Acción Social por el bien de los sectores más vulnerables.

Hoy el dato que un 48,1% de las personas que habitan Santiago/La Banda -casi la mitad de la población- es pobre y que no alcanzan a cubrir la totalidad de sus necesidades (alimentos+bienes+servicios) no es un dato menor. Hay que tener en cuenta que esta medición es solo sobre Capital y La Banda. En el interior, donde las políticas sociales y distributivas tardan un poco más en llegar, no se sabe con certeza cuál es la cifra de la pobreza.

Sin embargo, la marcha de la economía nacional que permite mayores ingresos a la provincia y las mismas acciones -en materia de gasto público e inversiones- que lleva adelante este gobierno provincial, indican que hay un camino abierto.

Que hay que cuidar que la acción de gobierno no se vaya a ver manchada con actos de corrupción, porque con tantas remesas de fondos y gasto público por realizar, siempre hay quien pueda llegar a tentarse. No obstante, se ha dado un primer paso y con indicadores económicos y sociales positivos que deben profundizarse. Es un buen punto de partida.

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