lunes, 1 de marzo de 2010

Escapes y ausencia de control

Sin sorpresa leo una noticia del diario español ELPAIS.COM que informa que "la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) cree que la presidencia de la UE es un buen momento para que el Gobierno se tome en serio el efecto de la contaminación atmosférica en la salud de los ciudadanos. Según sus datos, unos 16.000 españoles mueren cada año por su culpa. Y el 84% vive en zonas donde los niveles exceden los recomendados por la UE". En una nota titulada El humo de los coches causa más muertes que los accidentes, donde explican que se podría atribuir al humo de los coches un resultado que es el doble que las víctimas mortales en accidentes, en España.

Obviamente que en el acto me puse a pensar en lo que sucede en esta ciudad, donde vivo. Haciendo una asociación, seguramente el tema de las emisiones de gases perjudiciales de los automotores debe tener una incidencia similar en la cantidad de casos fatales que hay aquí.

Enseguida recordé que jamas he visto un control callejero de la emisiones que realizan, por ejemplo, los vehículos de transporte de pasajeros. Aquí, aunque desde hace unos años se ha visto algún recambio de unidades, aún se ven vehículos viejos, no tan viejos y hasta nuevos, emitiendo negros y pestilentes nubarrones desde sus escapes, que en general están debajo de la carrocería.

Muchísimas veces la gente que estamos por cruzar alguna avenida o calle transitada por estos vehículos contaminantes, tenemos que taparnos la boca y la nariz para no inhalar esos gases que emiten los escapes. Por supuesto que no es mucho lo que uno se puede proteger con la mano o un pañuelo. Al cabo de unos segundos de aguantar la respiración, se necesita dar una bocanada de aire, y en ese momento se traga algo de lo que aún flota.

Leyendo por ahí no es difícil encontrar información que indica que de la calidad del aire que absorbemos depende la pureza de nuestra sangre, la capacidad del organismo de sintetizar alimentos, la eliminación de los productos tóxicos, la energía de nuestros músculos, la lucidez de nuestro cerebro y hasta la duración de nuestra vida. Esto lo pueden ratificar los especialistas.

Asimismo, es sabido los escapes de los vehículos arrojan monóxido de carbono, sustancia que provoca asfixia, anemias y enfermedades circulatorias. También arrojan óxido de nitrógeno que es fuente de irritaciones y alteraciones en el aparato respiratorio. Lo mismo ocurre con el dióxido de azufre.

Otro ingrediente importante son las partículas de plomo que los escapes liberan a la atmósfera en forma de bromuro o cloruro de plomo, se las considera una fuente de intoxicación peligrosa.

En fin se podría transcribir todo un largo compendio de elementos nocivos y afecciones resultantes en relación a los gases contaminantes que emiten los vehículos.

Me parece que no soy el único en querer que las autoridades de aplicación en controlar este asunto, se ganen su salario y no simplemente lo reciban porque ocupan el cargo, ¿se entiende verdad?.

Espero pronto ver operativos efectivos en la calle, con cobro de multas y/o in-habilitaciones que eviten la circulación de los vehículos que no posean motores y escapes en condiciones. Y espero que no se hagan operativos para la foto del diario, y pretender conformar a la opinión de la gente por un tiempo.

A los señores que se encargan desde los organismos oficiales de la "calidad de vida" de los ciudadanos, le digo, pónganse a trabajar, que para eso les pagamos.

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